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Día a día

Gracias por dar alas a mi alma

“Gracias por dar alas a mi alma”. La frase en sí ya es impactante. Pero oírla de boca de Jonathan en un auditorio de una multinacional y delante de 200 personas (de las cuales la mitad directivos de empresa) nos puso a todos la piel de gallina. La más impactada fue su tutora de instituto que a duras penas contenía las lágrimas. “Es un chaval muy tímido, casi no ha hablado en lo que llevamos de curso”. ¿Qué le había pasado entonces a Jonathan para coger un micro, plantarse delante de esas 200 personas y soltar una frase así?

Autor: Nacho Sequeira, Director General de Fundación Exit

Jonathan estaba ese día participando en la jornada de cierre del proyecto Coach de Fundación Exit. Un proyecto en el que en un periodo de 2 meses facilita 6 encuentros entre un joven que proviene de una experiencia de fracaso escolar y un mando intermedio o directivo de empresas grandes y multinacionales. Empresas como “la Caixa”, Accenture, Coca Cola, Unilever, Desigual, Google, Endesa…y así hasta 40 grandes empresas que liberan horas de sus trabajadores para que participen en este proyecto.

¿Caridad? Nada más lejos. En algunas de estas empresas el proyecto entró por el departamento de RSC (Responsabilidad Social Corporativa), por la Fundación de la empresa o por la Soci en el caso de la Caixa. En varias de estas empresas con el tiempo ha acabado convirtiéndose en un programa de gestión de talento de los empleados. ¿Gestión de talento, voluntarido, jóvenes en riesgo de exclusión…? Si te preguntas en qué punto del artículo te has perdido déjame que te diga que son conceptos totalmente compatibles. Cada vez más se impone un tipo de empresa en el que está perfectamente integrada la responsabilidad social en la cuenta de resultados.

Con esta visión empezamos en Fundación Exit hace 15 años. Su fundador, Salvador Mas de Xaxas, venía del mundo de la empresa y un voluntariado en el barrio del Raval cambió su vida. Tocó una realidad que no podía creer existiera en su propia ciudad. Fue tan fuerte el impacto que decidió crear una nueva entidad con dos ideas muy claras. La primera, quería que su entorno, el mundo de la empresa, se involucrara “de verdad” en el proyecto. No valía con firmar un cheque y olvidarse. Las empresas tienen un activo mucho más valioso que aportar a estos colectivos que el dinero: el talento de sus trabajadores.La segunda, no quería reinventar la rueda ni duplicar recursos. No es casualidad pensar así si has estado en el Raval, sin duda uno de los barrios en el mundo con una densidad más alta de ONG por metro cuadrado. Aún así cada año son varias las personas que se animan a crear una nueva entidad que hace exactamente lo mismo (o algo muy parecido) a una entidad a 300 ó 500 metros de distancia. ¿No es más inteligente analizar qué recursos existen y qué necesitan para tener un mayor impacto?

Eso es lo que hicimos en el año 2.000 y vimos que eran muchas las entidades que trabajan con jóvenes en riesgo. La mayoría tenían en común estar muy enraizadas en los barrios en los que actuaban pero a pesar de tener programas de inserción laboral vivían inexplicablemente muy alejadas (cuando no de espaldas) al mundo de la empresa. Ahí estaba el vacío que quisimos cubrir desde Fundación Exit. Durante estos 15 años hemos construido un puente que conecta a unas 200 empresas grandes/multinacionales con unas 150 entidades sociales y educativas. Un puente por el que han cruzado ya más de 3.500 jóvenes que han visto que su futuro no tiene porque acabar en las calles.

Como nos decía Samir en el evento del XV Aniversario que celebramos hace unos días “Me habéis sacado del barrio sin salir del barrio”. La frase de nuevo tiene tela. Muchos de estos jóvenes crecen sin tener en su entorno cercano referentes positivos del mundo del trabajo. Según la EPA (Encuesta de Población Activa) hay 1.657.500 hogares en España con todos sus miembros en paro. Y no descubro nada si afirmo que a menudo esta realidad se concentra en barrios muy concretos en los que a sus jóvenes les cuesta encontrar a un adulto que les hable del concepto “trabajo” con ilusión, que les ayude en su orientación laboral.

Por eso Jonathan tras sus 6 sesiones con la coach de empresa estaba exultante. Había entrado en una gran empresa en horario de trabajo, en el momento de máxima ebullición, y se había encontrado con Yolanda, una directiva que le había estado enseñando los diferentes departamentos, le había puesto en contacto con personas que desempeñaban los puestos que le habían llamado especialmente la atención, había podido preguntar todo aquello que siempre anhelaba preguntar pero no tenía a quién. Incluso había tenido una entrevista con Recursos Humanos para saber exactamente qué imagen le devolvía el espejo del mercado laboral, dónde estaba él ahora y adónde tenía que llegar para tener una oportunidad real en el mercado laboral. Y, lo que es más importante, después de todo esto Yolanda le había ayudado a diseñar un plan de acción realista para ir alcanzando sus metas.

¿Y qué había aprendido Yolanda en el proyecto? Como ella misma confesaba, había salido de la “burbuja” en la que vivía, se había dado cuenta de algo que oímos cada día en la tele, en la radio, pero que hasta que no le ponemos nombre y apellidos desgraciadamente no nos impacta como debería. Pero eso no es todo, había tenido que activar competencias críticas como la comunicación interpersonal para conectar con Jonathan, el liderazgo y trabajo en equipo para implicar a personas de diferentes departamentos en el proyecto, la gestión del tiempo para que las horas dedicadas a Jonathan no fueran en detrimento de sus proyectos en la empresa. Había tenido que empatizar con otra persona muy diferente a ella, hacer un master de comunicación no verbal,aprender a realizar preguntas poderosas para sacar lo mejor de él, gestionar sus emociones para no derrumbarse ante alguna de las confesiones que le había hecho el joven respecto a su situación personal…Por último había aprendido algunos de los valores de una generación muy diferente a la suya, conectados todo el día a un móvil que no deja de vibrar, menos jerárquicos, más líquidos, con ganas de ser escuchados, mucho más generosos a la hora de compartir la información que para la generación de Yolanda era sinónimo de poder y por ello a menudo se guardaba celosamente. Qué interesante había sido también conocer de primera mano a Jonathan en este aspecto, de cara a saber acoger mejor a estos futuros trabajadores en nuestras empresas para que puedan aportar todo su potencial.

Si has llegado a esta parte del artículo es que sin duda hay en ti un coach deseoso de dar alas al alma de un joven como Jonathan. El proyecto que empezó en Madrid y Barcelona, dado el éxito alcanzado, lo estamos replicando en estos momentos en Zaragoza, Palma y Sevilla. En nuestro plan estratégico tenemos como objetivo llegar a 12 ciudades en los próximos 3 años (próximamente en Bilbao y Valencia). Contacta con la gente de la Soci y ayuda a un joven a dar un primer paso que, si bien no le lleva directamente dónde quiere ir, le saca de donde no quiere estar.

Nacho Sequeira, es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la UPF, con varios postgrados entre ellos el de Social Entrepreneurship del INSEAD y el de Dirección de ONG de ESADE. Director de Fundación Exit desde 2005 ha impulsado otras iniciativas como la Coordinadora de Mentoría Social o Juntos por el Empleo. Fue una de las personas que ayudó a diseñar el programa Incorpora de la Obra Social de la Caixa en sus inicios.

Artículo publicado en el Pas Anuario 2015

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