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Día a día

¿Sabes qué? Ya no quiero ser un delincuente

“¿Sabes qué? Ya no quiero ser un delincuente”.

(Me quedo flipada) “¿Y eso por qué, Ayoub?”

“Pues… no sé, uno me dice una cosa, otro me dice otra y he decidido… que ya no quiero ser un delincuente” (¡¿así de simple?! voy a llorar).

Vive en un centro de menores y cuenta como si tal cosa, al que quiera escucharle, que se busca la vida robando en coches, centros comerciales y trapicheando con drogas. Alto, serio, majo como él solo.

Estamos sentados en la recepción del edificio al que va a venir unos días, esperando a su “coach”, la voluntaria de DKV Seguros con la que le hemos “emparejado” durante 6 mañanas para trabajar su motivación, autoestima y, de paso, reflexionar sobre su orientación profesional. Es una chica alemana y el primer día que se conocieron en la asociación donde Ayoub hace un módulo formativo, pensé que habíamos metido la pata. Pues, mira, resulta que no. Se ha producido la magia, quién sabe cómo, ha habido química, a saber por qué. Le hemos pillado en el momento en el que necesitaba algo así, yo qué sé. Ojalá supiésemos cómo hacer que el “clic”, como dice uno de los profes que nos deriva jóvenes, se produzca.

En Ayoub parece que se ha producido. ¿Qué este “subidón” luego hay que sostenerlo? ¿qué lo tiene difícil?  ¿qué esto no significa que tenga la vida resulta? ¿qué pasado mañana pensará otra cosa? Pues claro.

Sí, pero lo ha pensado una vez.

Ya ha pensado una vez en que quiere salirse de esta cadena de malas microdecisiones que ha tomado a sus 17 años. Y, si lo ha pensado una vez, ¿por qué no lo va a pensar más veces? ¿por qué no va encontrar fuerzas para salirse de esta espiral en la que anda metido?.

Kerstin, seria y directa, le ha tratado como el potencial profesional que es, con mucho que aportar. No se ha dejado despistar por los detalles de por qué o por qué no está con medidas tutelares. No se ha escandalizado con los detalles de a qué edad empezó a robar o de si quiere o no irse a vivir de “okupa”. Ha entendido rápido qué podía aportarle ella en esas mañanas juntos y qué no. Que la vida no se la va a cambiar por arte de magia.

Porque la magia de este programa de voluntariado corporativo está en otro lado, en el “descoloque”, tanto a chicos como a voluntarios, que a todos viene bien cuestionarse  cosas que jamás nos hemos cuestionado. Que los jóvenes escuchan de otra manera a un extraño, que nada tiene que ver con ellos, decirles que si quieren pueden, pero que tienen que querer. Y si además se lo dicen con educación, con amabilidad y creyéndoselo de verdad, el impacto es brutal. Se les abre un mundo de oportunidades que creían cerradas para ellos:

 Ah, pero ¿es que se puede trabajar y estudiar a la vez?. Ah, ¿pero es que en estas empresas tan grandes también hay trabajadores que tienen mi nivel de estudios?  y, sobre todo,… ah, es que para conseguir un objetivo hay que  recorrer un camino formado por un paso y otro paso y otro paso y otro… y eso ¿cómo se hace?. Practiquemos con un objetivo en el corto plazo y…

¡Hala Ayoub, la pelota ahora está en tu tejado!

Autora: Ana Pozo

Proyecto Coach

@AnaPozoSa

2 Responses

  1. Jorge

    No intentarlo es el peor de los fracasos y no dar una oportunidad a un joven cuando está en nuestras manos, debe avergonzarnos. Puede funcionar o no. La vida no es perfecta, pero nos reserva sorpresas agradables como esa mágica conexión entre Ayoub y Kerstin. Enhorabuena por esta iniciativa del Proyecto Coach.

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